Guerra contra Venezuela Bolivariana: Componente de la guerra global

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Por Narciso Isa Conde
Presidente Ejecutivo de la Internacional Guevarista

“ESTADOS UNIDOS DELEGA EN CÉLULAS ARMADAS Y EL ESTADO COLOMBIANO LA REALIZACIÓN DE LAS INCURSIONES MILITARES QUE PRESIONEN UN CONFLICTO BÉLICO CONTRA VENEZUELA, TODA VEZ QUE DESDE CURAZAO AGUARDA LA POSIBILIDAD DE ESTRANGULAR ECONÓMICAMENTE LAS ARTERIAS DEL COMERCIO PETROLERO CONCENTRADAS EN LA FACHADA MARÍTIMA DEL OCCIDENTE DEL PAÍS.”

“Agotada la “fase civil” para el ingreso de la “ayuda humanitaria”, a lo que sobrevino una operación de propaganda que buscaba responsabilizar al gobierno bolivariano del incendio de tres “camiones humanitarios”, se abre el escenario para que estas tropas de operaciones especiales comanden una maniobra de neutralización de los cierres fronterizos y presionen violentamente el ingreso del material de la USAID.”

“Recordemos que, según Guaidó, “las fronteras siguen abiertas”, lo que implica el blanqueamiento las acciones militares contra la soberanía venezolana en las últimas horas y las que siguen en proceso. Aunque pocas y sin capacidad de manejo real de tropa, las deserciones del fin de semana pueden ser la primera capa de un ejército paralelo, mercenario, que se engrane a los enfrentamientos armados que ha habido en Santa Elena de Uairén y a los focos violentos del lado colombiano.”

“Allí, las tropas de operaciones especiales, así como el Comando Sur, pueden proveer asesoramiento y acompañamiento logístico, en una posible operación de entrega de “ayuda humanitaria”, falsamente legitimada desde la “FANB en apoyo a Guaidó” y asistida técnicamente por fuerzas extranjeras, bajo un esquema de “cooperación militar” que llevará triunfante al diputado del estado Vargas a Miraflores, mediante una agresión militar. Estos movimientos proyectados sobre la base de los hechos avanzarán o frenarán su intensidad a medida que las opciones políticas en el tablero muestren su viabilidad…” (Informe Estratégico / MISION VERDAD, Grupo de investigación y comunicación Política.-Documento: “GEOGRAFÍA DE LA GUERRA Y ESCENARIOS DE LA INTERVENCIÓN EN VENEZUELA. DOCUMENTO ELABORADO EN MARZO DE 2019.”)

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La fase militar relacionada con la denominada “ayuda humanitaria” a Venezuela, para que los “filántropos de la guerra global” se presenten paliando un desabastecimiento que ellos mismo han creado, está en marcha.

Pero no solo.

A las pocas horas de denunciado ese aspecto de la guerra contra la Venezuela bolivariana, relacionado con la perforación de la frontera con Colombia, entró otra vertiente de mayor peligrosidad: la ciber-guerra o guerra cibernética, de gran efectividad en cuanto a desestabilización y bloqueos de los sistemas eléctricos, electrónicos, internet y las comunicaciones en general.

Esta vez ha estado fundamentalmente dirigida a trastornar la generación de la mega hidroeléctrica de Guri, provocando prolongados e intensos apagones en todo el territorio nacional.

* Una escala más en la guerra global de EEUU.

La guerra contra Venezuela es pues otro escalón de una tercera guerra mundial con una modalidad que combina guerra mediática, guerra económica, guerra bio-química ciber-guerra, células paramilitares, sabotajes de diversos tipo, operaciones quirúrgicas, bombardeos e invasiones y ocupaciones terrestre…

Es la continuación de lo anunciado el 11 de septiembre de las Torres Gemelas con expresiones dantesca en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Palestina, Yemen…

Es una extensión recrudecida –desplegando ahora en escalera la guerra integral de “cuarta generación”- de los llamados “golpes blandos”, “electorales” o “constitucionales” ejecutados en Honduras, Paraguay, Argentina, Ecuador, Brasil…, apuntando con fórmulas violentas contra Nicaragua, Cuba, Bolivia…

Es otro episodio cruel de la estrategia de reconquista imperialista de territorios (suelo, subsuelo y sobre-suelo) con fines de suplir carencias de recursos naturales imprescindibles y lograr posicionamientos claves para el control militar del planeta; cuestión que le posibiliten a EEUU, como cabeza del decadente Imperialismo Occidental, prolongar la existencia de un sistema dispendioso y generador de desigualdades brutales.

Es otra escalada de la guerra imperialista, incorporando los avances tecnológicos secuestrados de la post-modernidad; pero ya no en fase de auge imperial, sino de decadencia y crisis mayor.

Venezuela es otro blanco más, no el único ni el último.

* Potenciar el internacionalismo.

Su ejemplar resistencia a nivel de pueblo chavista y fuerzas armadas regulares bolivarianas es vital, pero a la vez insuficiente para conjurar las agresiones recurrentes.

La guerra global de los Bush, Clinton, Obama, Trump, Pentágono, OTAN… -cada vez más aberrante- precisa de una respuesta mundial, que no es otra que la progresiva insurgencia global y multifacética de los pueblos por su emancipación y la paz; sin excluir el valor que en esta confrontación inevitable tienen las fracturas y contradicciones entre las súper-potencias que declinan y las que emergen, y todas las disidencias que esa prepotencia brutal pueda generar.

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La Internacional Guevarista conmemora la partida del más grande pensador de la historia un 14 de Marzo de 1883.

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Un 14 de Marzo de 1883 nos dejó el más grande pensador de la historia.

DISCURSO ANTE LA TUMBA DE MARX (F. Engels)

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca.

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.

Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.

Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal.Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.

Tuitazo Mundial en Solidaridad con el Pueblo y Gobierno de Venezuela

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Saludos compañeras(os):

Durante el día miércoles 13 de marzo de 2019, tendrá lugar un Tuitazo Mundial en solidaridad con el Pueblo y Gobierno de Venezuela, entre las 12 del mediodía y las 2 de la tarde (hora de Venezuela); iniciativa en la que aspiramos puedan, como siempre, acompañarnos, y que está orientada a continuar visibilizando el contundente respaldo que los Pueblos del mundo dan a la Revolución Bolivariana ante la criminal arremetida del imperialismo norteamericano, que en complicidad con la apátrida oposición nacional procura la caotización de la cotidianidad del Pueblo venezolano, esta vez a través de un ataque cibernético a partir del cual interrumpieron el suministro de energía eléctrica a las venezolanas y los venezolanos.

Desde el primero ataque perpetrado contra el sistema eléctrico nacional, el pasado jueves 07 de marzo, el Gobierno Bolivariano encabezado por el compañero Presidente Nicolás Maduro viene trabajando intensamente por el restablecimiento del servicio energético en el país; junto al heroico Pueblo de Simón Bolívar y Hugo Chávez, líder histórico de la Revolución Bolivariana, que una vez más ha demostrado una férrea vocación de paz y ha hecho frente de manera contundente a los llamados a la violencia realizados por sectores de la oposición venezolana, encontrando al mismo tiempo formas solidarias de preservar dicha paz y sobrellevar las dificultades que han traído consigo tan compleja situación.

ES POR ELLO QUE, CONVOCAMOS a todas las(os) ciudadanas(os) del mundo, individualidades, colectivos, organizaciones sociales, políticas, de trabajadoras(es) y religiosas, nacionales e internacionales, para que apoyen la realización del Tuitazo Mundial #EnergíaSolidariaConVenezuela

A los fines de su difusión, sugerimos muy respetuosamente que los tuits y las gráficas a realizar estén acompañadas de mensajes que resalten los siguientes mensajes:

  • Los Pueblos del mundo brindan su energía solidaria a Venezuela.
  • Venezuela luz de Nuestra América Latinocaribeña.
  • Nicolás Maduro Presidente de la Paz y defensor de nuestra soberanía y la autodeterminación del Pueblo venezolano.
  • Nicolás Maduro líder de la Venezuela antiimperialista.
  • Nicolás Maduro protector del Pueblo venezolano.
  • Nicolás Maduro garantía de continuidad del proyecto independentista de Bolívar y Chávez.
  • El heroico Pueblo venezolano resiste la criminal arremetida imperialista, junto a su Gobierno.
  • Gobierno de Estado Unidos responsable de crímenes de lesa humanidad en contra del Pueblo venezolano.
  • Trump violador de los derechos fundamentales del Pueblo venezolano.

De manera que, compañeras(os) del mundo, el Pueblo venezolano cuenta como siempre con su solidaridad y la de las organizaciones de las que ustedes forman parte; siendo preciso que todas esas muestras de apoyo y amistad (documentos/pronunciamientos, fotografías y videos, entre otros) sean remitidas a la dirección electrónica: rriipsuv@gmail.com

Asimismo, y en el caso del twitter, sugerimos mencionar las cuentas @NicolasMaduro, @PartidoPSUV, @Dcabellor, @adan_coromoto y @ViceInterPsuv

Vicepresidencia de Asuntos Internacionales del

Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

Manifiesto de la Internacional Guevarista por el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Este 8 de Marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en la Internacional Guevarista rendimos homenaje a todas aquellas militantes revolucionarias que dedicaron su vida a la  conquista de los derechos de todas las mujeres, como Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Tina Modotti, Tamara Bunke, Olga Benario, Haydeé Santamaría, Vilma Espin, Gladys Marin, entre tantas otras. Pero también nos solidarizamos con todas las mujeres que hoy en día sufren la doble y triple explotación producto de la alianza criminal entre el capitalismo y el patriarcado.

Las mujeres son las mayores víctimas de la pobreza, las guerras imperialistas, las políticas neoliberales y la violencia generadas por el sistema capitalista. Por ello, mujeres y hombres que enarbolamos los ideales revolucionarios del Che, nos esforzamos en continuar a diario el combate por la superación de la sociedad de clases y la construcción del socialismo.

Hoy 8 de marzo, luchamos junt@s contra la opresión, la dominación, la explotación, la discriminación, la desigualdad y la mercantilización de las mujeres.

¡Vivan las mujeres trabajadoras y revolucionarias de todo el mundo!

Suscriben el documento:

Mariela Castro, diputada Asamblea Nacional, Cuba.

Stella Calloni, analista internacional. Argentina.

Sonia Quiroga. Feminista guevarista. Bolivia.

Judith Muńos, feminista guevarista. Bolivia.

María Caero, feminista guevarista. Bolivia.

Alicia Muñoz, ex jefa de Gabinete de Evo Morales. Bolivia.

Olga Benário de Sousa Pinheiro. Integrante Os Irredentos. Brasil.

María Isabel Caero, arquitecta. Feminista boliviana.

Elisabeth  Mejía, Internacional Guevarista, República Dominicana.

Myrna Torres, escritora. Copresidenta de la Internacional Guevarista. Amiga del Che Guevara.

Annalisa Melandri, luchadora derechos humanos. República Dominicana.

Karelys del Valle Reyes Rodríguez

Coordinadora Nacional Chávez CONCHAVEZ.

Minerva Zulaika Lessman Escobar,

Socióloga. Internacional Guevarista de Venezuela.

Vanessa Ayersa. Socióloga.

Secretaria de Solidaridad Internacional Guevarista. Venezuela.

Mary Soto

Secretaria de Derechos Humanos de la Internacional Guevarista. Perú.

Mary Zabala.

Integrante de la Internacional Guevarista. Venezuela.

Hilda Astudillo, ex presa política ecuatoriana. Movimiento Ecuatoriano Alfarista Bolivariano “MEA” .

Alba Iris Barrios Morales. Fundación Turcios Lima. Guatemala.

ALUMINE AMANCAY de Resistencia para la Liberación. Argentina

Geraldina Colotti, periodista,  Italia

Lois Pérez Leira: “La agresión de EEUU a Venezuela está gestando un fuerte movimiento contra la guerra ”

MANOSFUERA

 

Vigo, 06/03/2019 (Agencia Comunicación Liberación).- “Hoy más que nunca los pueblos de América Latina y del Caribe, más allá de las diferencias políticas, mantienen una posición  homogénea con respecto a Venezuela: rechazan la posibilidad de una intervención militar extranjera en ese país hermano”, aseguró  Lois Pérez Leira, director de la Agencia Comunicación Liberación (ACL)

“Un pueblo por ejemplo como el dominicano, o el panameño, que ya sufrieron las consecuencias de dos invasiones de tropas estadounidenses de las cuales aún no se ha podido calcular con exactitud el total de víctimas civiles, jamás querrían que se repitiera esa horror  ni en Venezuela ni en ningún país hermano”, prosiguió.

“Es inconcebible ver cómo  hay venezolanos de la oposición al actual gobierno, empezando por este señor Juan Guaidó, que quiere ser presidente sin elecciones, que piden una intervención militar de EEUU en su país sin medir el sufrimiento que esto trae para el pueblo”, destacó Pérez Leira.

Por ejemplo, la última  intervención en la República Dominicana, en 1965, se tradujo en graves retrocesos para las reformas democráticas necesarias y en más pobreza  y desigualdad; eso es lo que traen las invasiones: muerte, atraso y pobreza”,  afirmó el analista quien tiene una especial vinculación con este país caribeño.

“Buena parte de mi trabajo como experto en marketing político lo he realizado en RD, y por ello me une a esa nación un gran afecto; yo he compartido con su gente, ni los dominicanos, ni ningún latinoamericano apoyaría una invasión a Venezuela; la agresión de EEUU está gestando un fuerte movimiento contra la guerra dentro y fuera de América latina”, prosiguió.

“La amenaza militar de la administración Trump y sus aliados no ha cesado pese a no contar con el respaldo de la mayoría de  los países de la región; nuestro deber radica en continuar presionando a través de un gran movimiento mundial para evitar una guerra y solicitar que cese el bloqueo para que los venezolanos puedan resolver sus dificultades sin injerencia imperialista”, concluyó el también Coordinador Ejecutivo de la Internacional Guevarista

 

Comandante, usted está en la memoria de todos

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Escrito por Lois Pérez Leira

Comandante,
usted está en la memoria de todos

Yo lo vi en la Plaza Bolívar.
En los cerros.
En los llanos de Cojedes.
En la sonrisa de los niños.
Escuché su voz entre los pescadores
En una anciana que dice que habla con usted.
También lo vi en una iglesia rezando.

Sentí un temblor en mi cuerpo
Cuando me paré frente a usted
En el cuartel donde descansa.
No me da vergüenza decir que lloré.
Por que usted es el mejor hijo de Bolívar
Fue la esperanza de todo un continente
Fue el constructor de la Patria Grande.
Fue Bolívar y Cristo al mismo tiempo.
Hoy los pueblos libres del mundo lo recuerdan.

Bajo aquella fuerte lluvia donde nos decía adiós.

Ahora Comandante está junto a Fidel
Junto al Che, junto a Ezequiel  Zamora y Simón Rodríguez.

Comandante,
deje que yo pueda llorar.

Usted se lo merece.
Es de hombres también llorar.

Déjeme que pueda difundir su palabra.
Regáleme un poco de su amor por los pobres.

Comandante usted es el mejor hijo de Bolívar.
Déjeme hoy llorar.

5 de marzo del 2019.

“CREAR DOS, TRES … MUCHOS VIETNAM”

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Ante la amenaza imperialista sobre nuestro continente, hoy cobra vigencia más que nunca el Mensaje del Che a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

“Ya se han cumplido ventiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.

Ventiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.

No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer un recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz.

Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Vietnam.

En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada de bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes. En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad u el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.

En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.

Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.

Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.

Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momentos, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Vietnam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar. En Vietnam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.

En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividían al país en dos zonas y estipulaban la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quienes debían gobernar a Vietnam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo Din Diem, cuyo trágico fin es conocido de todos.

En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podía ocurrir, aun utilizando todos los métodos de fraude conocidos.

Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.

Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Vietnam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada. Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1,700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.

Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.

Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.

El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartido por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.

Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna? Y ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.

Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Vietnam.

El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor a su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Vietnam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los “cuatro puntos” del norte y “los cinco” del sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.

Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.

El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden seguir ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Ahí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a las de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.

El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.

América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.

Bajo el slogan, “no permitiremos otra Cuba”, se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.

Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.

Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones proimperialistas.

Dado el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.

Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.

Esa doble situación: un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.

Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda prever hasta dónde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.

El África ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere. Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que África constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.

No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas. Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.

Si analizamos el África veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han “pacificado” en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.

En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.

En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizaran los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos sus problemas se ventilan en organismos tan inicuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.

Sin embargo, la evolución política y social del África no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.

Cuando las masa negras de Sudáfrica o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el África.

O, cuando las masas empobrecidas de un país se lancen a rescatar su derecho a una vida digna, de las manos de las oligarquías gobernantes.

Hasta ahora se suceden los golpes cuartelarios en que un grupo de oficiales reemplaza a otro o a un gobernante que ya no sirva a sus intereses de casta y a los de las potencias que los manejan solapadamente, pero no hay convulsiones populares. En el Congo se dieron fugazmente estas características impulsadas por el recuerdo de Lumumba, pero han ido perdiendo fuerza en los últimos meses.

En Asia, como vimos, la situación es explosiva, y no son sólo Vietnam y Laos, donde se lucha, los puntos de fricción. También lo es Cambodia, donde en cualquier momento puede iniciarse la agresión directa norteamericana, Tailandia, Malasia y, por supuesto, Indonesia, donde no podemos pensar que se haya dicho la última palabra pese al aniquilamiento del Partido Comunista de ese país, al ocupar el poder los reaccionarios. Y, por supuesto, el Oriente Medio.

En América Latina se lucha con las armas en la mano en Guatemala, Colombia, Venezuela y Bolivia y despuntan ya los primeros brotes en Brasil. Hay otros focos de resistencia que aparecen y se extinguen. Pero casi todos los países de este continente están maduros para una lucha de tipo tal, que para resultar triunfante, no puede conformarse con menos que la instauración de un gobierno de corte socialista.

En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud de ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo «internacional americano», mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.

Podemos preguntarnos: esta rebelión, ¿cómo fructificará?; ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempo, que dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.

En el marco de esa lucha de alcance continental, las que actualmente se sostienen en forma activa son sólo episodios, pero ya han dado los mártires que figurarán en la historia americana como entregando su cuota de sangre necesaria en esta última etapa de la lucha por la libertad plena del hombre. Allí figurarán los nombres del comandante Turcios Lima, del cura Camilo Torres, del comandante Fabricio Ojeda, de los comandantes Lobatón y Luis de la Puente Uceda, figuras principalísimas en los movimientos revolucionarios de Guatemala, Colombia, Venezuela y Perú.

Pero la movilización activa del pueblo crea sus nuevos dirigentes: César Montes y Yon Sosa levantan la bandera en Guatemala, Fabio Vázquez y Marulanda lo hacen en Colombia, Douglas Bravo en el occidente del país y Américo Martín en El Bachiller, dirigen sus respectivos frentes en Venezuela.

Nuevos brotes de guerra surgirán en estos y otros países americanos, como ya ha ocurrido en Bolivia, e irán creciendo, con todas las vicisitudes que entraña este peligroso oficio de revolucionario moderno. Muchos morirán víctimas de sus errores, otros caerán en el duro combate que se avecina; nuevos luchadores y nuevos dirigentes surgirán al calor de la lucha revolucionaria. El pueblo irá formando sus combatientes y sus conductores en el marco selectivo de la guerra misma, y los agentes yanquis de represión aumentarán. Hoy hay asesores en todos los países donde la lucha armada se mantiene y el ejército peruano realizó, al parecer, una exitosa batida contra los revolucionarios de ese país, también asesorado y entrenado por los yanquis. Pero si los focos de guerra se llevan con suficiente destreza política y militar, se harán prácticamente imbatibles y exigirán nuevos envíos de los yanquis. En el propio Perú, con tenacidad y firmeza, nuevas figuras aún no completamente conocidas, reorganizan la lucha guerrillera. Poco a poco, las armas obsoletas que bastan para la represión de pequeñas bandas armadas, irán convirtiéndose en armas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, hasta que, en un momento dado, se vean obligados a enviar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante los combates de las guerrillas. Es el camino de Vietnam; es el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América, con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa.

América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es la Revolución cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del segundo o tercer Vietnam o del segundo y tercer Vietnam del mundo.

En definitiva, hay que tener en cuenta que el imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y que hay que batirlo en una gran confrontación mundial. La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. La participación que nos toca a nosotros, los explotados y atrasados del mundo, es la de eliminar las bases de sustentación del imperialismo: nuestros pueblos oprimidos, de donde extraen capitales, materias primas, técnicos y obreros baratos y a donde exportan nuevos capitales -instrumentos de dominación-, armas y toda clase de artículos, sumiéndonos en una dependencia absoluta. El elemento fundamental de esa finalidad estratégica será, entonces, la liberación real de los pueblos; liberación que se producirá, a través de lucha armada, en la mayoría de los casos, y que tendrá, en América, casi indefectiblemente, la propiedad de convertirse en una revolución socialista.

Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica.

Debemos realizar una tarea de tipo general que tenga como finalidad táctica sacar al enemigo de su ambiente obligándolo a luchar en lugares donde sus hábitos de vida choquen con la realidad imperante. No se debe despreciar al adversario; el soldado norteamericano tiene capacidad técnica y está respaldado por medios de tal magnitud que lo hacen temible. Le falta esencialmente la motivación ideológica, que tienen en grado sumo sus más enconados rivales de hoy: los soldados vietnamitas. Solamente podremos triunfar sobre ese ejército en la medida en que logremos minar su moral. Y ésta se mina infligiéndole derrotas y ocasionándole sufrimientos repetidos.

Pero este pequeño esquema de victorias encierra dentro de sí sacrificios inmensos de los pueblos, sacrificios que debe exigirse desde hoy, a la luz del día, y que quizás sean menos dolorosos que los que debieron soportar si rehuyéramos constantemente el combate, para tratar de que otros sean los que nos saquen las castañas del fuego.

Claro que, el último país en liberarse, muy probablemente lo hará sin lucha armada, y los sufrimientos de una guerra larga y tan cruel como la que hacen los imperialistas, se le ahorrarán a ese pueblo. Pero tal vez sea imposible eludir esa lucha o sus efectos, en una contienda de carácter mundial y se sufra igual o más aún. No podemos predecir el futuro, pero jamás debemos ceder a la tentación claudicante de ser los abanderados de un pueblo que anhela su libertad, pero reniega de la lucha que ésta conlleva y la espera como un mendrugo de victoria.

Es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en formas pacíficas. Para nosotros está clara la solución de este interrogante; podrá ser o no el momento actual el indicado para iniciar la lucha, pero no podemos hacernos ninguna ilusión, ni tenemos derecho a ello de lograr la libertad sin combatir. Y los combates no serán meras luchas callejeras de piedras contra gases lacrimógenos, ni de huelgas generales pacíficas; ni será la lucha de un pueblo enfurecido que destruya en dos o tres días el andamiaje represivo de las oligarquías gobernantes; será una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes -donde la represión irá buscando víctimas fáciles entre sus familiares- en la población campesina masacrada, en las aldeas o ciudades destruidas por el bombardeo enemigo.

Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.

Los comienzos no serán fáciles; serán sumamente difíciles. Toda la capacidad de represión, toda la capacidad de brutalidad y demagogia de las oligarquías se pondrá al servicio de su causa. Nuestra misión, en la primera hora, es sobrevivir, después actuará el ejemplo perenne de la guerrilla realizando la propaganda armada en la acepción vietnamita de la frase, vale decir, la propaganda de los tiros, de los combates que se ganan o se pierden, pero se dan, contra los enemigos.

La gran enseñanza de la invencibilidad de la guerrilla prendiendo en las masas de los desposeídos. La galvanización del espíritu nacional, la preparación para tareas más duras, para resistir represiones más violentas.

El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.

Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aun dentro de los mismos: atacarlo dondequiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo.

Se hará más bestial todavía, pero se notarán los signos del decaimiento que asoma.

Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad, de tal modo que morir bajo las enseñas de Vietnam, de Venezuela, de Guatemala, de Laos, de Guinea, de Colombia, de Bolivia, de Brasil, para citar sólo los escenarios actuales de la lucha armada sea igualmente glorioso y apetecible para un americano, un asiático, un africano y, aun, un europeo.

Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen. Y cada pueblo que se libere, es una fase de la batalla por la liberación del propio pueblo que se ha ganado.

Es la hora de atemperar nuestras discrepancias y ponerlo todo al servicio de la lucha.

Que agitan grandes controversias al mundo que lucha por la libertad, lo sabemos todos y no lo podemos esconder. Que han adquirido un carácter y una agudeza tales que luce sumamente difícil, si no imposible, el diálogo y la conciliación, también lo sabemos. Buscar métodos para iniciar un diálogo que los contendientes rehuyen es una tarea inútil. Pero el enemigo está allí, golpea todos los días y amenaza con nuevos golpes y esos golpes nos unirán, hoy, mañana o pasado. Quienes antes lo capten y se preparen a esa unión necesaria tendrán el reconocimiento de los pueblos.

Dadas las virulencias e intransigencias con que se defiende cada causa, nosotros, los desposeídos, no podemos tomar partido por una u otra forma de manifestar las discrepancias, aun cuando coincidamos a veces con algunos planteamientos de una u otra parte, o en mayor medida con los de una parte que con los de la otra. En el momento de la lucha, la forma en que se hacen visibles las actuales diferencias constituyen una debilidad; pero en el estado en que se encuentran, querer arreglarlas mediante palabras es una ilusión. La historia las irá borrando o dándoles su verdadera explicación.

En nuestro mundo en lucha, todo lo que sea discrepancia en torno a la táctica, método de acción para la consecución de objetivos limitados, debe analizarse con el respeto que merecen las apreciaciones ajenas. En cuanto al gran objetivo estratégico, la destrucción total del imperialismo por medio de la lucha, debemos ser intransigentes.

Sinteticemos así nuestras aspiraciones de victoria: destrucción del imperialismo mediante la eliminación de su baluarte más fuerte: el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica. Tomar como función táctica la liberación gradual de los pueblos, uno a uno o por grupos, llevando al enemigo a una lucha difícil fuera de su terreno; liquidándole sus bases de sustentación, que son territorios dependientes.

Eso significa una guerra larga. Y, lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria.

No podemos eludir el llamado de la hora. Nos lo enseña Vietnam con su permanente lección de heroísmo, su trágica y cotidiana lección de lucha y de muerte para lograr la victoria final.

Allí, los soldados del imperialismo encuentran la incomodidad de quien, acostumbrado al nivel de vida que ostenta la nación norteamericana, tiene que enfrentarse con la tierra hostil; la inseguridad de quien no puede moverse sin sentir que pisa territorio enemigo; la muerte a los que avanzan más allá de sus reductos fortificados, la hostilidad permanente de toda la población. Todo eso va provocando la repercusión interior en los Estados Unidos; va haciendo surgir un factor atenuado por el imperialismo en pleno vigor, la lucha de clases aun dentro de su propio territorio.

¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!

Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!

Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército del proletariado, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: «qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad.»

Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.

Primera edición: En La Habana, Cuba, el 16 de abril de 1967, en forma de folleto como suplemento especial para la revista Tricontinental, órgano del Secretariado Ejecutivo de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL).
Esta edición: Marxists Internet Archive, 1999; Corregida, enero 2013.
Fuente del texto: Biblioteca de Textos Marxistas en Internet.

JUAN LUIS GUERRA: SOLIDARIO CON TRUMP Y GUAIDÓ

juanluisguerra

Escrito por Narciso Isa Conde*

Las agencias de noticias internacionales y los grandes medios de comunicación que conforman la dictadura mediática mundial bajo el mando de EEUU, han dado cuenta de que el destacado  canta-autor  dominicano, Juan Luis Guerra, asistió al espectáculo “VENEZUELA AID LIVE” (siempre en inglés), realizado en Cucutá-Colombia, en “un gesto solidario” con ese hermano país.

En verdad muchos medios se equivocaron de “medio a medio” a la vez: Juan Luis, con ese “gesto” realmente se mostró solidario con los designios de Donald TRUMP, Pentágono, CÍA y Departamento de Estado de EEUU, que han creado la PRESIDENCIA FICTICIA de Juan Guaidó dentro una estrategia de desestabilización, golpe de Estado e invasión a una Venezuela que rescató hace dos décadas su soberanía.

En el caso del brillante músico quisqueyano se trata penosamente de un paso que resulta mucho más vergonzoso que el que dieron su propios colegas solidarios con la fórmula Trump-Guaidó-intervención, participantes también en el referido concierto bajo la sombrilla del neofascista Iván Duque y las siete bases militares gringas enclavadas en tierra colombiana.

Esto así, sobre todo si se tiene en cuenta que su patria dominicana fue invadida en 1965 sobre la base de mentiras muy parecidas: aquí para “salvar vidas” y allá frente a una “crisis humanitarias”; aquí contra la “dictadura castro-comunista” que entrañaba la revolución democrática-constitucionalista de abril y allá contra la “dictadura de Chávez y de Maduro”, aliada al “comunismo cubano”. Y esto de cara a una Venezuela donde la ultraderecha Venezolana y EEUU, controlando gran parte de la economía y los medios de comunicación, ejercen democráticamente el derecho a matar presidentes, dar golpe de Estado, desplegar guerras económicas, desabastecer el comercio, robarse las divisas y llamar a la invasión de EEUU. A una Venezuela que ejerce el derecho de autodeterminación sobre un territorio preñado de petróleo, oro, gas, agua, biodiversidad y minerales estratégicos, que el imperio quiero asaltar.

En definitiva, Juan Luis –respetable siempre por su inmensa calidad artística- políticamente dejó de ser aquel Juan Luis. Se olvidó de Juan Bosch y de Caamaño. Del Niágara en bicicleta. De su postura anticolonialista y anti-imperialista de antaño. Del rol que jugó a raíz de la conmemoración del IV Centenario de la conquista de América. De su cercanía con el pueblo. Se fundió con las élites sociales. Se convirtió en multimillonario, olvidando su pasado y sus ideas juveniles. Asumió el salto a la clase dominante-gobernante, dejándose condicionar por las grandes disqueras de Miami  y los grandes capitales del mundo del espectáculo. Rechazó invitaciones cubanas para complacer presiones norteamericanas. Y ahora arriba a un punto de degradación política-ideológica que además de mucha pena, provoca una inmensa vergüenza ajena. Tanto talento. Tanta fama. Tanto aprecio y cariño. Tantos reconocimientos. Para finalmente acompañar  a Trump, Guaidó, Almagro, Carriles, Uribe, Macri, Bolsonaro, Luis Orlando Hernández, Danilo y toda esa cáfila despreciable. Para fundirse en un abrazo con lacayos, paracos, traidores, OEA, e invasores.

¡Cuánta lástima! Sobre todo por aquello de que vale más como se termina frente a la patria-humanidad, que como se comienza frente a ella; independientemente de los méritos profesionales acumulados durante muchos o pocos años de vida.

26-02-2019, Santo Domingo, RD

*Presidente Ejecutivo de la Internacional Guevarista

Internacional Guevarista llama a la defensa de la democracia socialista cubana

cubasí

(Redacción Internacional Guevarista, 28/02/2019) El 86,8% de los votantes, es decir, más de seis millones de cubanos, aprobaron en un referéndum en el que participó el 84,41% del padrón electoral  registrado, la nueva Constitución de la República de Cuba que reafirma el carácter socialista de su Revolución.

Nueva de cada diez ciudadanos, votaron por el sí en un ejemplo de participación y civismo para el mundo en un ejercicio de democracia plena, que da continuidad a la aprobación de la Asamblea Nacional de la Carta Magna después de la consulta popular en la que  todo el pueblo intervino en los debates que nutrieron el texto, que fue modificado en un 60 % con las opiniones vertidas en más de 133 000 reuniones a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Aún así, el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo calificó el referéndum cubano como “un teatro político” y agregó que “nadie debe engañarse por este ejercicio, el cual logra poco más que perpetuar el pretexto para la dictadura de un partido del régimen”.

Al respecto se pronunciaron tres Co-presidentes de la Internacional Guevarista.

“Sin duda es un modelo de la democracia socialista, donde la gente no sólo va a votar sí o no; el elector no es solo una papeleta, es un ciudadano que opina y tiene voz. Sin embargo, ya la la administración Trump ha cuestionado el plebiscito y ha calificado el referéndum de “teatro político”, el circo y el teatro están en la Casa Blanca donde un magnate homicida quiere sembrar la guerra en nuestro continente”, aseguró el ex combatiente guerrillero César Montes.

“Por ello hacemos un llamado a la defensa de la democracia socialista cubana y a rechazar las declaraciones injerencistas del señor Mike Pompeo. Es la misma excusa de no reconocer las elecciones, como en Venezuela, la que hoy usan para apalancar una intervención militar en América Latina”, recalcó Montes.

Por su parte, el dirigente boliviano Oswaldo Chato Peredo, aseguró que “la aprobación por unanimidad de la nueva Constitución cubana actualiza el desarrollo del socialismo en esa nación hermana. Los yanquees no pudieron estos 60 años torcer la voluntad del pueblo que a pesar del bloqueo y las amenazas del imperialismo, cree en el Socialismo. Cuba sigue siendo la isla de la dignidad”.

También Ricardo Gadea  resaltó ” a pesar de las recientes provocaciones del imperio, millones de cubanos debatieron los textos de la nueva constitución. También fueron millones de papeletas por el Sí que refrendaron el texto definitivo en este plebiscito que se realizó el 24 de febrero. Cuba es y será socialista y un baluarte del antiimperialismo”.

La ex senadora colombiana y candidata presidencial, Piedad Córdoba, declaró en exclusiva para la web de la Internacional Guevarista: “El proceso constituyente cubano ha sido un ejemplo de auténtica democracia participativa de todo el pueblo. A pesar del bloqueo y las intimidaciones, millones de cubanos y cubanas  le dijeron Si a la nueva constitución que moderniza su estructura jurídica y garantiza los postulados de justicia social y soberanía nacional de la Revolución Cubana”.